A propósito de la edición popular del Nuevo Testamento. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. (Ecclesia, 24 marzo 2012)

Se ha publicado recientemente la nueva edición popular o minor del Nuevo Testamento. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Se trata de la edición que completa, de algún modo, la serie de publicaciones de esta versión oficial: Sagrada Biblia en edición típica (Maior); Sagrada Biblia en edición popular (Minor); Nuevo Testamento en edición típica (Maior); y ahora también Nuevo Testamento en edición popular (Minor). Para constatar la buena acogida que ha tenido en España esta versión en sus diversas ediciones basta considerar las ventas: casi 45.000 ejemplares vendidos de la edición típica de la Sagrada Biblia; unos 7.000 ejemplares de la edición popular (en apenas 2 meses); y unos 6.500 ejemplares del Nuevo Testamento en su edición típica.

Para la cubierta de esta nueva publicación del Nuevo Testamento se ha elegido el rostro de Cristo obra del p. Marco Ivan Rupnik para la capilla de la Sucesión en la sede de la Conferencia Episcopal Española. Es un Cristo que mira recio y desafiante al lector. La cubierta ha pretendido así responder a una indicación dada por la Instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española, “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”. En dicha instrucción se dice que “quien ignora a Cristo se cierra a la comprensión de las Escrituras”. Cristo abre el libro bíblico, la conversación con Él desvela las Escrituras (Lc 24,27).

En la cubierta se mantiene también la figura del Agnus Dei que ha caracterizado las otras ediciones de esta versión oficial. Está tomada del Beato de Facundo o de San Isidoro de León, un manuscrito del año 1047 con el comentario al Apocalipsis del Beato de Liébana. El iluminista ilustró con esta imagen el capítulo quinto del Apocalipsis: “Cristo, el Cordero de pie y degollado”. De nuevo estamos ante un signo cristológico que dirige y orienta la lectura del texto bíblico. “Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado”. El Cordero nos da acceso también al libro bíblico.

La edición popular del Nuevo Testamento se presenta en un formato distinto, más modesto al de las otras tres antes mencionadas. Esto ha permitido abaratar mucho el precio. Los colores que diferencian sus páginas tienen una finalidad catequética. Bajo un mismo color se agrupan aquellos escritos del canon que están emparentados entre sí. Los escritos joánicos (evangelio según san Juan, cartas de san Juan y Apocalipsis) se reconocen por el color naranja. Los escritos paulinos (Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito, Filemón y Hebreos) están marcados por el color cian. El evangelio según san Lucas y los Hechos de los Apóstoles llevan el verde. Las cartas Católicas (Santiago, 1 y 2 Pedro y Judas) se distinguen por el magenta. El evangelio de Mateo va en azul oscuro y el de Marcos, en rojo. Esta policromía no tiene un sentido puramente estético, sino ante todo, una pretensión pedagógica y pastoral.

En la introducción a esta nueva edición, señala d. Juan Antonio Martínez Camino: “Aunque no sólo para ellos, esta edición popular del Nuevo Testamento ha sido pensada especialmente para los niños y los jóvenes que hacen su itinerario de iniciación cristiana o que siguen las enseñanzas de religión y moral católica”. La iniciativa de esta publicación se entiende, por tanto, a partir del deseo, expresado por la Instrucción Pastoral “La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”, de que la catequesis cristiana sea una iniciación en la lectura de la Biblia, de forma que los fieles lleguen a esa familiaridad con las Escrituras Santas que es necesaria para adquirir la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús (n.7).

Al ofrecer al pueblo cristiano esta edición popular de la versión oficial del Nuevo Testamento, renuevan nuestros pastores el deseo de ponernos en camino hacia la Palabra que se revela en las palabras de la Escritura. Es Cristo quien abre la Escritura y es Cristo también quien cierra sus páginas con esa palabra que nos invita a esperar y a decir: “Ven Señor, Jesús” (Ap 24,20).